Caza
Fotográfica
Recomendaciones
prácticas
Entre la ciencia y el deporte
El animal es diferente
al ser humano. En general especializado en alguna actividad que le permite sobrevivir,
percibe al mundo que lo rodea con sus propios ojos y oídos, muy diferentes
a los nuestros. Por ello no podemos juzgar sus reacciones en función
de nuestras percepciones. Un perro, tan cercano al hombre, no puede percibir
los colores su mundo es blanco y negro pero tiene un oído cinco
veces más sensible que el nuestro y un olfato hasta veinte veces más
sensible, que le permite hasta "oler el miedo". El más mínimo
ruido el roce de las ropas, el "clic" de la máquina, un
elemento que se cae producen ruidos a los que nosotros no les damos importancia
pero que para los animales son signos de alerta.
A su vez, el instinto constituye la
base del comportamiento animal y condiciona las acciones vinculadas a su propia
supervivencia. Alimentarse, defenderse, reproducirse y descansar son conductas
ordenadas por reflejos y no por la voluntad. En general, casi todos los animales
tienden a huir ante la presencia humana, pero en algunas ocasiones los grandes
mamíferos pueden atacar al fotógrafo. Es necesario conocer las
señales de alerta para no verse sorprendido, atacado o herido.
Los seres vivos y su evolución desafían permanentemente la cuirosidad innata del hombre, que sólo las. comprende parcialmente, sin alcanzar a conocer el todo. Este desafío mantiene viva a la investigación y la hace progresar de un modo sorprendente.
Hoy en día, los experimentos y observaciones, si bien no han abandonado los laboratorios, se han trasladado al entorno en el que plantas y animales viven, en una interacción frágil y compleja con el sustrato no biológico.
La fotografía es un medio excepcional para documentar
una investigación sobre el terreno, ya que sus técnicas discretas
y seguras permiten una representación objetiva. Su desempeño no
se limita a la observación, sino que constituye también un excelente
medio de documentación e investigación. Muchos de los movimientos
de la vida animal son tan rápidos que el ojo humano no puede captarlos
en todas sus fases; la caza fotográfica puede ser de gran ayuda para
el biólogo que se dedica a estudiar sobre el terreno un comportamiento
animal.
En el siglo pasado, la difusión de las imágenes era difícil y muy cara, y los viajes, arriesgados. Para informar al público acerca de las ciencias de la naturaleza se presentaban colecciones, objetos de referencia imprescindibles aún hoy en cualquier tipo de estudios comparados. Pero la mayoría de las personas no podía acceder a ellas. Sólo los eruditos alcanzaban estos tesoros colectados en lejanos territorios.
Actualmente, las
ciencias se popularizan a través de la televisión, los diarios
y, más recientemente, Internet. Interesar a las personas es una tarea
compleja para la cual son necesarias las imágenes, la palabra, el movimiento
y la combinación de todo eso en un conjunto armónico, didáctico,
interesante y hasta "exótico". Las imágenes obtenidas
en la realidad de la naturaleza configuran una dimensión del conocimiento
que conlleva una cierta exclusividad. Lograr una buena toma, y que sea reconocida
así por todos, es un privilegio que pocos consiguen.
.
El
estudio o la observación de animales en cautividad es también
una práctica nada desdeñable. La fotografía de animales
en parques zoológicos es una escuela excelente, por más que disguste
a ciertos puristas. Es de fácil acceso para el principiante ya
que los zoológicos están situados en las ciudades o muy cerca
de ellas permitiéndole jugar con el ensayo y el error, uno de los
métodos más exitosos para aprender. El parque zoológico
da ocasión para adquirir reflejos rápidos, comparar, ensayar y
poner a punto el material, además de manejar con tranquilidad el encuadre,
el enfoque y el sentido de la luz, ya que el "modelo" está
cautivo.
En el zoológico valen todas las estaciones y todas las horas para aprender a dominar los aspectos particulares de la mecánica, de la óptica o de las películas; y los repetidos fracasos debidos al empleo de una película mal escogida o de un material incompleto o mal utilizado ahorran dudas a la hora de decidirse por el medio idóneo que pueda capturar en pocos segundos una escena que no se producirá otra vez.
A fuerza de entrenamiento y con una larga práctica cultivada y corregida sin cesar, la técnica se automatiza y es posible darse el lujo de olvidarla para dedicarse a desarrollar las capacidades creativas, uno de los placeres intelectuales de este deporte. Es fundamental no dejarse impresionar por los medios técnicos, porque no reemplazarán jamás al intelecto ni a la sensibilidad humanas. Son sólo herramientas que servirán sólo si se las maneja con nociones imprescindibles de biología y ecología, sólidas cualidades morales y buena resistencia física.
Si se quieren obtener resultados interesantes, la fotografía de la naturaleza requiere, además de paciencia, una disponibilidad de tiempo que no tiene en cuenta el momento (sea de día o de noche) ni el lugar. Uno debe acostumbrarse a soportar cualquier tipo de clima, cualquier clase de intemperie, cualquier género de sinsabores.
Una fotografía
no reemplaza las anotaciones del naturalista, sino que las complementa. Por
ello, las discusiones sobre su importancia son estériles. En realidad,
es una herramienta útil, casi indispensable para ilustrar los documentos
de estudio. Pero, como se ha comprobado, es también un "arma deportiva"
que puede ser utilizada por el profano. Sólo cambian el objeto por fotografiar
y la motivación.
No es nuestro interés
argumentar a favor o en contra de deportes diferentes, ya que cada uno de ellos
tiene sus adeptos. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre las ventajas
que nos reporta la fotografía de la naturaleza en contraposición
con la caza convencional, ya que muchas veces, con cierta ligereza, se minimiza
su importancia. En este contexto resaltaremos que:
a) No es excluyente: un mismo animal puede ser fotografiado infinidad de veces, muchas al mismo tiempo, sin que por ello su imagen se "gaste" o se "deteriore". Un animal cazado con arma de fuego puede satisfacer los instintos de una única persona.
b) No necesita
cotos: se puede practicar en casi todos los lugares donde se encuentre un
rincón de naturaleza, un motivo para apuntar el objetivo. Tanto en ciudades,
plazas, parques y jardines, como en lugares deshabitados y recónditos
habrá una flor, un insecto, un ave o cualquier otro ser vivo que despierte
nuestro interés.
c) Sin temporada: se puede practicar a lo largo de todo el año, sin
ceñirnos a temporadas especiales. Como el fotógrafo no daña
la vida y pasa inadvertido en la naturaleza, puede realizar su tarea en cualquier
momento sin perturbar a los animales.
d) Ejemplares:
la caza fotográfica puede practicarse con todas las especies y con todos
los ejemplares, no solamente con aquellos que hayan alcanzado determinado grado
de desarrollo, y que por eso adquieren valor deportivo como trofeo. Desde las
aves de jardín hasta las especies en peligro de extinción pueden
ser "blanco" de la cámara.
e) Dificultad: algunos argumentan que la caza fotográfica implica un menor esfuerzo y conocimiento que la caza tradicional. Nada más equivocado, ya que una presa puede abatirse desde unos 300 metros, con fusil y mira telescópica. Para una fotografía a esa distancia, por más aumentos que tenga nuestro teleobjetivo, el objeto será sólo un punto indefinible en la imagen resultante. Un buen fotógrafo, si desea obtener fotografías interesantes, debe conocer a fondo las técnicas de acercamiento para llegar a distancias cuatro o cinco veces menores que las de un cazador.
f) Respeto:
la caza fotográfica genera un respeto y un conocimiento profundo del
animal y su entorno, ya que el deportista ingresa en el ecosistema, se mimetiza,
forma parte de él, y sale sin molestar a su presa ni a los otros habitantes
del lugar. Por el contrario, la caza tradicional elimina la vida interrumpiendo
con su estampido la tranquilidad y generando adrenalina inútil en la
totalidad del ecosistema.
El decálogo del Fotógrafo 1- El respeto por la vida es prioritario en todo lugar y todo el tiempo. Sepa equilibrar su pasión con su aspiración. Es preferible perder una ocasión que causar daños. Sea siempre consciente de su responsabilidad. 2- Respete las áreas protegidas. Ellas están destinadas a resguardar la vida silvestre y no para satisfacer su placer o sus ambiciones. Tome contacto con los guardaparques, infórmeles de sus intenciones, solicite las autorizaciones necesarias y respete con disciplina las reglas impuestas. 3- Respete la propiedad privada. La intrusión generalmente produce intranquilidad, tanto a usted mismo como a otras personas. Evite destruir los cultivos, romper ramas, dejar tranqueras abiertas y asustar a los animales domésticos. Pida previamente permiso para ingresar a cualquier predio. 4- Sea discreto. Aprenda a pasar inadvertido, a desplazarse en silencio. Evite correr, gritar e imponer su presencia. Recuerde que los papeles, los restos de comida y los objetos tirados dañan la naturaleza. No encienda fuego y si es posible no fume: un incendio destructor a menudo se inicia por una imprudencia. 5- Sea muy cauto con los nidos de aves. Usted puede causar su abandono o su destrucción por una insistencia inadecuada. Absténgase de tomar fotos de aves en el nido y, sobre todo, prohíbase molestar la nidificación de las rapaces. No ingrese en las colonias de aves, ya que ocasiona una perturbación muy grave: los polluelos abandonan el nido y quedan expuestos a los predadores. Si debe necesariamente tomar fotos de colonias de aves, hágalo desde lejos con un buen teleobjetivo. En todos los casos solicite el consejo de un guía. 6- No fuerce el vuelo de las aves. Ellas necesitan la tranquilidad de sus refugios y puntos de observación, sobre todo en momentos de caza. Ahuyentarlas es interrumpir largas horas de espera en procura de alimento. Asustadas, les será difícil localizar nuevas presas. 7- No asuste a los animales. Tómese su tiempo para observar a los grandes mamíferos salvajes, elegir el sentido del viento y el camino para la aproximación. Avance lentamente y en silencio evitando los movimientos bruscos. Los animales tienen derecho a alimentarse y vivir en paz: provocar la sorpresa y la huida, perseguirlos y atajarlos son prácticas indignas que les generan inquietud y perturban sus costumbres. No moleste a las hembras preñadas o con crías pequeñas. Evite en toda ocasión tocar a un animal recién nacido: déjelo donde está, sin pisar a su alrededor y aléjese lo más rápidamente posible. Si encuentra algún animal herido, tenga cuidado porque, instintivamente, puede atacarlo. Notifique rápidamente al guardaparque. No lleve perros con usted. 8- No busque la figuración a cualquier precio. Si tiene la suerte de descubrir una rareza de la flora o de la fauna, no hable de ello más que con un especialista de confianza. Una destrucción irremediable es a menudo ocasionada por la mala coombinación entre un exceso de interés y la falta de discreción. 9- Sea correcto. Resista la tentación de espiar y seguir a otros colegas, trate de no perturbar su trabajo, respete su derecho de prioridad. Es siempre la naturaleza quien paga el precio de las rivalidades humanas. 10- No dude en intervenir ante la infracción a estas reglas. Denuncie los abusos y la mala fe, corrija los errores, siempre con cortesía. De su actitud y de su ejemplo depende también el "buen uso" de la naturaleza. |
Michel H. Thibaud
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